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Acceso de La Paz 40, la casona amarilla de Av. de la Paz en San Ángel

La casona amarilla de Av. de la Paz 40: donde el pan lleva medio siglo llegando calientito

En esta nota · 8 min de lectura
  1. La esquina del pan: primero fue un globo
  2. Las marcas que San Ángel recuerda
  3. «Se camina sobre piedras y se vive despacio»
  4. La Paz 40 hoy: la casona amarilla de San Ángel vive
  5. Preguntas rápidas sobre La Paz 40

La Paz 40 · la casona amarilla de San Ángel

La historia de La Paz 40 empieza mucho antes que el edificio: con un globo aerostático, una familia italiana y un repostero francés. Termina — por ahora — con pan saliendo del horno a las 8:00.

Av. de la Paz 40San Ángel 1884 → 1970del globo a la casona Hoyel pan sigue
Letrero de piedra de La Paz 40 con la casona amarilla de San Ángel al fondo
Las letras de piedra sobre la jardinera, en la esquina de la casonaFotografía: Tagers

En San Ángel casi todo el mundo la ubica sin saber su nombre: la casa amarilla de la esquina, la de las letras de piedra que dicen LA PAZ 40. Su nombre oficial es el de su dirección — La Paz 40, por Avenida de la Paz 40 — y «la casona amarilla» es el apodo con el que en Tagers la nombramos con cariño, por esa fachada que no se puede confundir. Lleva medio siglo haciendo lo mismo que hoy: recibir a San Ángel con olor a pan recién hecho. Y su historia arranca mucho antes que sus muros.

La esquina del pan: primero fue un globo

Para empezar, hay que irse a 1884: cerca de la calle Madero, la familia italiana Tenconi abrió una pastelería junto con un repostero francés llamado Giovanni Laposse. Le pusieron El Globo por el globo aerostático: el gran símbolo de la innovación de aquella época, cuando volar todavía era una promesa. Con el tiempo, la panadería se volvió una institución de la capital — de esas donde varias generaciones aprendieron a pedir el pan por su nombre.

La conexión con San Ángel llegó casi un siglo después. Como cuenta La Paz 40, en 1970 los hermanos Juan y Enrique Laposse levantaron este edificio — proyecto del arquitecto Luis Madero de la Fuente, pensado, dicen, para rendir homenaje a la belleza de San Ángel y de la Avenida de la Paz —hoy reconocida como uno de los ejes patrimoniales de la colonia— y la estrenó una sucursal icónica de El Globo. Por cierto, el apellido de los constructores es el mismo del viejo repostero fundador; sin embargo, si eran familia, la historia no lo documenta — y la casona guarda el misterio con elegancia.

La casona, vista desde el patio

Patio de La Paz 40 en San Ángel: la fachada amarilla de la casona con la entrada de Tagers
La fachada amarilla y la escalinata del patio, con la entrada de nuestra casaFotografía: Tagers

Las marcas que San Ángel recuerda

Además, la antigua casa de El Globo no se llenó de cualquier vecino. La Paz 40 cuenta que junto a la panadería abrieron sus puertas Flor de Lis, Galletas Mac’ma y una tienda llamada Queso Pan y Vino — nombres que en aquel México eran sinónimo de antojo.

Tamales de la Ribera, galletas del exilio

Las historias detrás de esas marcas son de novela. Flor de Lis empezó en 1917 como un negocio de tamales en el zaguán de una casa de Santa María la Ribera, de la familia Andrade Marroquín; después registró su marca, en 1926, y en 1930 se mudó a la Condesa, donde sigue siendo peregrinación tamalera. Por su parte, Galletas Mac’ma nació en 1943 de la familia Marimón, exiliada de la Guerra Civil Española: catalanes que rehicieron su vida en México horneando las galletas Abanico, Barquillos y Gaufrette.

En resumen: pan, tamales y galletas. Si esta casa tuviera escudo, sería de harina.

Sala · La línea del tiempo

La casona en cinco tiempos

El grabado se arma conforme avanzas: el globo, la flor de lis, el abanico — y al final, la casona con su pájaro en la puerta.

Av. de la Paz 40 · San Ángel

Grabado de una esquina con historia

I II III IV V

I.

1884 · El globo

«El símbolo de la innovación de su época.»

La familia Tenconi y el repostero francés Giovanni Laposse abren El Globo cerca de la calle Madero. Desde entonces, la capital aprende a merendar en francés.

II.

1917 · La flor de lis

«Tamales de zaguán que se volvieron leyenda.»

La familia Andrade Marroquín empieza en Santa María la Ribera; más tarde, la marca se registra en 1926 y llega a la Condesa en 1930.

III.

1943 · El abanico

«Galletas con acento catalán.»

La familia Marimón, exiliada de la Guerra Civil Española, funda Mac’ma y hornea sus primeras galletas: Abanico, Barquillos, Gaufrette.

IV.

1970 · La casona

«Un homenaje a la belleza de San Ángel y de la Avenida de la Paz.»

Así describe La Paz 40 el proyecto de los hermanos Laposse con el arquitecto Luis Madero de la Fuente — y la sucursal de El Globo que estrenó el edificio.

V.

Hoy · El pan sigue

«La casona huele a pan desde las 8:00.»

Restaurante, pastelería, joyeros, moda y estudios comparten la casa. Mientras tanto, nuestra panadería artesanal enciende el horno todas las mañanas.

«Se camina sobre piedras y se vive despacio»

Pocas personas conocieron San Ángel como Virginia Armella de Aspe: historiadora del arte virreinal, vecina de la colonia durante más de sesenta años, directora de la Pinacoteca Virreinal y del Museo de El Carmen, autora del libro San Ángel, Ayer y Hoy y defensora de su patrimonio hasta su muerte, en 2023.

Justamente entre las frases que La Paz 40 publica como suyas hay una que resume la colonia mejor que cualquier guía: «En el San Ángel de hoy todavía se camina sobre piedras y se vive despacio». Caminar sin prisa por el empedrado, entrar a una casona, sentarse a la mesa: eso es, exactamente, lo que esta esquina lleva medio siglo ofreciendo.

Sala · La mirada

La casa que se vive despacio

Arcos, piedra y plantas: la casa por dentro, tal como la ven quienes suben la escalinata por primera vez.

Arcos de piedra y plantas en el interior de la casona amarilla
Los arcos del interior, con su jardín de macetasFotografía: Tagers
Salón de Tagers dentro de la casona, con muros de ladrillo iluminado
Uno de los salones de nuestra casa, ladrillo y cobreFotografía: Tagers

La Paz 40 hoy: la casona amarilla de San Ángel vive

A diferencia de tantas casonas históricas, La Paz 40 nunca se convirtió en museo — y esa es su gracia. Hoy conviven en ella una pastelería, joyerías, moda, estudios de bienestar — y nuestra casa: Tagers San Ángel, con la panadería artesanal encendida desde las 8:00 y mesa puesta para desayunar, comer y cenar.

Así que, si la historia te abrió el apetito, aquí te contamos cómo es nuestra casa en San Ángel — con su área de niños y su ambiente pet friendly — y dónde desayunar en San Ángel si vienes en plan de mañana. Y para tu próxima visita a la colonia, empieza por nuestra ruta a pie por museos, plazas y casonas de San Ángel, guarda la agenda de San Ángel y el archivo de la Feria de las Flores 2026.

Letras de Tagers sobre la balaustrada de la casona amarilla de Av. de la Paz 40
Las letras sobre la balaustrada, al caer la tarde.
Mostrador de la panadería artesanal de Tagers en La Paz 40, San Ángel
La panadería: el oficio que la casona nunca ha dejado.

Preguntas rápidas sobre La Paz 40

¿Qué es La Paz 40 en San Ángel?

Es el conjunto comercial que vive en la casa amarilla de Avenida de la Paz 40: restaurante, pastelería, joyerías, moda y estudios de bienestar. Tagers San Ángel es una de las casas que la habitan — con panadería artesanal encendida desde las 8:00.

¿La casona amarilla de San Ángel es antigua?

No es virreinal ni porfiriana, y nos gusta contarlo tal cual: como cuenta La Paz 40, el edificio se construyó en 1970 para albergar una sucursal icónica de El Globo, con un lenguaje clásico que dialoga con la colonia. Eso sí, se levanta sobre Avenida de la Paz —uno de los ejes patrimoniales de San Ángel, cuyo centro histórico es Zona de Monumentos desde 1986—, así que el edificio es de los setenta pero el barrio que lo rodea carga siglos. Y la historia del pan que sigue viene de aún más atrás: de 1884.

¿Qué había antes en La Paz 40?

Según cuenta la propia casa, el edificio lo estrenó una sucursal de El Globo en 1970, acompañada de Flor de Lis, Galletas Mac’ma y una tienda llamada Queso Pan y Vino. La vocación nunca cambió: antojo, pan y mesa.

¿Cómo llegar a Tagers San Ángel?

En transporte público, la estación La Bombilla de la Línea 1 del Metrobús queda a unos pasos de Avenida de la Paz. Si vienes en coche, hay estacionamiento y valet para comensales en la misma casa.

Al final, de El Globo a Tagers, esta esquina ha cambiado de nombres pero nunca de oficio: aquí se recibe con pan recién hecho. La Paz 40 sigue en lo suyo — y en San Ángel, la mesa está puesta.

La casona amarilla · Av. de la Paz 40

Medio siglo de pan calientito se prueba en la mesa

Desayuno, comida y cena en Tagers San Ángel — con la panadería encendida desde las 8:00

Fuentes de sala

La historia de El Globo (1884, la familia Tenconi y el repostero Giovanni Laposse) está documentada por la prensa mexicana; la de Flor de Lis, en su historia oficial; la de Mac’ma, en las crónicas del exilio catalán en México. Los datos del edificio — 1970, los hermanos Juan y Enrique Laposse, el arquitecto Luis Madero de la Fuente y sus primeros inquilinos — se citan tal como los cuenta La Paz 40, la casa que administra la casona, igual que la cita de Virginia Armella de Aspe. Fotografías: Tagers.

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    1. La esquina del pan: primero fue un globo
    2. Las marcas que San Ángel recuerda
    3. «Se camina sobre piedras y se vive despacio»
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